martes, 20 de agosto de 2013

Capitulo veinticinco.






• Capitulo veinticinco. – You look so sexy girl.

{Ashley}

Justin está con Jeremy al parecer hablando sobre algo bastante importante, deberá de ser mucha la importancia de esa cosa ya que llevan un buen rato en el despacho, me gustaría tener algún instrumento de esos espía para oír que hablan. Sé que sonará raro, algo maleducado, pero la curiosidad suele matar.

Subí las escaleras rápidamente para ir a la habitación, quería coger los cascos y escuchar algo de música mientras me tumbaba en la mullida y verde hierba del jardín. Hacía bastante que mi mente no trabajaba algunas buenas películas mientras la mejor medicina; la música, me atontaba por completo permitiéndome soñar despierta.

Subo los dos últimos escalones mientras empiezo a correr muy decidida, y como en las películas suele pasar un torso algo fuerte me frena por completo haciendo que mis pechos se hundan y diablos, eso duele.

— Agh. —Me quejo a la vez que coloco bien mi camiseta, levanto la mirada para encontrarme con unos bonitos ojos mieles analizando cada gesto que hago.

Tenías que ser tú, mi extraño caballero de armadura brillante.

Un momento, ¿por qué estoy tan poética hoy? Supongo que el estar encerrada me afecta.

— ¿Ashley? —Frunce el ceño mientras me mira con diversión, sabiendo que mis pechos se han topado con su torso. 

— Debes de ir con más cuidado Bieber. —Hago una mueca de dolor al recordar el golpe, él enarca una de sus cejas.

Se va tan jodidamente interesante cuando hace eso…

— ¿Enserio? No era yo quien iba corriendo a no sé donde como loco. —Vuelve a mirarme de esa forma tan curiosa.

— Ay si, está bien. —Muevo mi mano con desdén, quitándole importancia al asunto, él sonríe de lado.

— ¿Dónde ibas con tanta prisa? ¿No te enseñaron a no correr por los pasillos? —Ríe, él ahora mismo se ve como un profesor u adulto responsable cosa que claramente ni en pintura es.

— ¿Porqué tantas preguntas? —Él se encoje de hombros, yo hago una mueca, al parecer eso le hace gracia pues una leve risita escapa de entre sus gruesos y rosados labios.

¿Por qué haces eso? Maldición, no puedo apartar mi mirada de él aun que apenas sean uno o dos segundos.

— Ya que tu no me cuentas a donde ibas yo seré amable y te diré que ahora mismo iba a buscarte pero alguien no pudo esperar a verme y bueno… —Humedece sus labios, yo trago saliva, claramente esto empieza a ser peligroso.

— Creído. —Bufo. — Iba a coger los cascos, me apetecía escuchar música en el jardín, es relajante, deberías probarlo. — Él asiente.

— Gracias por el consejo, quizás algún día. 

Un silencio incómodo, vaya, ya van dos en el día de hoy.

— ¿Porqué no vas a cambiarte? —Dice él mirando su móvil, al parecer la hora, ya que rápidamente lo vuelve a bloquear.

— ¿A dónde piensas llevarme? 

— Ponte Vecchio. 

— ¿De nuevo? —Le miro sorprendida, él niega y sonríe.

— Iremos al lago que está bajo el puente, es realmente bonito y esta calor insoportable así que bueno sólo ponte el biquini. —Mira hacia la puerta de mi habitación, yo lo miro curiosa, asiento y camino hacia esta.


Antes de entrar lo miro por última vez recorriendo cada parte de su cuerpo, prácticamente imaginándomelo sin camiseta, la ultima vez no estaba muy cuerda así que sé que hoy lo disfrutaré más que el otro día.

Él de inmediato se da cuenta de mi pequeño –Vale, gran.- Análisis y sonríe negando a la vez que guiña su ojo, cosa que me pone muy nerviosa sin mencionar que antes me dijo mediante una foto que me veía bonita y esto afecta más.

Entro en la habitación, me recargo por unos segundos en la puerta suspirando, maldita sea, no creí nunca que esto fuera a pasar, prácticamente ni lo imaginé, o si alguna vez lo pensé entonces claramente dije “Imposible.” Pero las cosas han hecho que me dé cuenta de que nada es imposible y que no puedes decir “De esta agua no beberé” porque como tonta acabas bebiendo.

Camino hacia la cómoda, allí saco un biquini color azul esmeralda, sonrío al pensar en cómo quedará el tonto mujeriego al verme en él, realmente pude ver cómo me miraba en la sesión que Roxanne nos hizo y me encantó el pensar que él quizás pudo verme sexy.

Río negando, coloco ese bonito bikini en mi cuerpo, queda bien, creo.

El azul esmeralda resalta bastante con mi piel y digamos que hace un contraste bonito, no estoy muy morena pero algo sí, así que digamos que estoy pasable.

Coloco rápidamente la ropa que antes llevaba encima del bikini, agarro mi bolso, en él coloco unas cuantas cosas, la crema solar, las gafas de sol, el móvil y los cascos. Luego salgo algo apresurada de la inmensa habitación, mi sorpresa es encontrarme con el señor perfección saliendo también de su habitación.

Él ahora lleva su bañador color negro con algunos adornos en azul y una camiseta blanca de tirantes, la cual agradezco que haya usado ya que esta deja una perfecta e increíble vista de sus muy trabajados brazos.

— ¿Lista? —Sonríe mostrando sus perfectas y blancas perlas.

— Sí, vamos. —Sonrío, él extiende su mano, pretende que la agarre, así hago.

Dios mío, él si sabe como dejarme sin respiración y sobretodo como provocar mi propia muerte, esto es demasiado para mí.

+

Nos acercamos al lago, de inmediato noto como mis pies se hunden, la hierba es fresca, verde y acolchada, miro a Justin maravillada por lo que ven mis ojos –A parte del perfecto chico que me acompaña, claro.-

— ¿Te gusta? —Pregunta con emoción.

— Es perfecto Justin. —Sonrío descalzándome, deshaciéndome de los zapatos, él hace igual.

Rápidamente la hierba roza contra mis pies produciendo una desagradable sensación, cosquilleo y molestia, río sin poder contenerme, la hierba me hace cosquillas.

— ¿Qué ocurre? —Ríe él contagiado por mi risa y al ver seguramente tal escena; Yo saltando para no rozar el pasto.

— La hierba. —Logro decir entre risas, él ríe.

— Basta Ashley, parece que nunca hayas pisado césped. —Dice él riendo a la vez que me mira extrañado, seguidamente se deshace de su camiseta tirándola por alguna parte.

Jo-der, su cuerpo es condenadamente perfecto, sexy.

Te incita a tocarlo, a pasar tus dedos por cada tatuaje que él lleva sobre su pecho –Sí, él lleva la fecha de su madre en números romanos junto a una corona.- Realmente creo que en mi vida vi algo tan excitante como él, digo, es asqueroso pensar algo así cuando lo conozco desde que era un moco, pero tarde o temprano tenía que admitirlo.

Noté como el sonreía divertido al ver que yo había parado de dar esos ridículos saltos para contemplar con mayor claridad ese perfecto dios griego que tenía ante mis ojos y mierda, no, no.

Tres.

Dos.

Uno.

Sonrojada, MALDITA SEA. 

— ¿Por qué maldices? —Pregunta él riendo entre dientes, ahora noto aún más arder mis mejillas, un pequeño fallo; pensar en voz alta.

— Creo que me picó una hormiga. —Hago una mueca a la vez que rasco mi pie simulando que este me pica.

— ¿Enserio? —Camina preocupado hasta quedar a mi lado, observa mi pie intentando detectar la picadura u la hormiga.

Vaya, debería de hacer teatro, lo cierto es que soy muy buena en esto.

— Lo cierto es que aquí no hay hormigas Johnson. —Dice divertido, yo cierro los ojos, no ha ido nada bien, retiro lo dicho.

— Vaya pues juraría que algo me picó. —Entrecierro los ojos, él ríe, camina hasta al agua y justo para en la orilla. 

— ¿No vas a esperarme? —Grito, él está a unos metros.

— Si tardas tanto no creo que el agua pueda esperar. —Alza sus brazos, yo río, maldito creído.

Alzo mis brazos para deshacerme de la camiseta rosa palo, seguidamente desabrocho mis shorts lanzándolos con mi pierna un poco lejos, donde los zapatos de Justin.

Noto como su mirada se posa en mí, eso me estremece, me gusta pero a la vez me avergüenza, realmente yo no soy el tipo de chicas con las que él suele ir, esas son todas plásticas pero perfectas.

Giro para toparme con su intensa mirada, sus ojos mieles brillan a causa de la luz del sol, su pecho también lo hace y eso lo vuelve aún más sexy, más deseable, apetecible.

Camino hasta él, aún no deja de mirarme y empieza a ser incomodo.

— Me gusta ese bikini nena. —Humedece sus labios haciendo que por completo me pierda, diablos.

“NENA” esa palabra sonaba tan sexy cuando salía de entre sus labios… Y sé que antes odiaba que él me llamara de esa forma pero ahora no me importa, me gusta aun que resulte algo vergonzoso u incomodo.

— ¿Enserio? Quedaría mejor si estuviera algo bronceada. —Digo observando mi feo color de piel, noto como su mirada aún no ha salido de mi cuerpo, chasquea su lengua.

— Bueno, a mi me gusta incluso así, no sé, te ves bien de todas formas. —Encoje sus hombros mientras por fin aparta su vista de mi volteando, cosa que en cierta parte me gusta y en cierta parte no, porque ahora ya no estoy bajo su atenta mirada miel.

— Gracias. —Logro decir al salir de ese pequeño trance mientras empiezo a caminar adentrándome en el tal inmenso lago, él ya está hundido, es más ya se ha mojado entero, yo simplemente entro despacio; el agua está congelada.

— ¿Siempre eres tan lenta? —Suspira él rodando los ojos, yo enarco una de mis cejas.

¿Desde cuándo él decide con qué rapidez hago las cosas?

— Ay Justin, sólo deja que haga las cosas a mi manera. —Resoplo algo molesta, él es molesto cuando empieza así.

— Vamos, no te lo tomes tan a pecho. —Dice acercándose peligrosamente, yo trago saliva, la respiración empieza a ir algo más rápida de lo normal.

— No estoy molesta. —Miento, él rueda los ojos y sonríe de lado.

— Ya, claro. 

— Enserio.

— ¿Sí? —Susurra él acercándose aún más, entonces él se sumerge bajo el agua, lo miro curiosa.

Unas manos me arrastran agarrándome de la cintura hacia adentro del agua siquiera dándome algo de tiempo a coger aire, al salir del agua esas manos todavía siguen puestas en mi cintura, suspiro pesadamente.

Es un capullo, pero no quiero que aleje sus manos, ahora están muy bien donde están, sobre mí, apegándome a su mojado pero caliente cuerpo.

Volteo, me encuentro con su mirada miel, sonríe, podría pegarle una buena cachetada, pero simplemente el amor hace que sonría como cual tonta.

— Te ves muy sexy. —Murmura él apegándome aun más a su cuerpo; un nudo en la garganta, trago saliva.

— ¿Qué comiste hoy Bieber? —Las mejillas comienzan a arder como antes, joder, odio que hagan eso.

— Lo mismo que tú. —Sonríe a la vez que pasa una mano por su cabello despeinándolo aun más, haciéndole ver más sexy que antes, y eso es difícil. — Me gusta la forma en la que te sonrojas. —Susurra, me mira directamente a los ojos.

— Pues yo lo odio. —Hago una mueca, él se aleja, veo como voltea y agarra algo, seguidamente camina algo lejos y mientras impulsa algo se va acercando a mí, lo miro interrogante, fijo la vista en el agua.

Un pez muerto, flotando, mugriento, maloliente.

Hago una mueca ante el desagradable olor, empiezo a corretear como una niña pequeña alejándome de él, el muy idiota lo hace a propósito, quiere joderme.

Capullo.

— No huyas, no pasa nada Ashley, está muerto. —Grita él a unos escasos metros, yo miro el animal con asco, una arcada me viene, volteo para no ver a esa cosa, noto como él ríe.

— Aléjalo Justin, voy a vomitar. —Digo con temor a que me lo lance encima u algo así.

— Ashley, confía en mi. —Escucho su aterciopelada voz acercarse, yo doy unos tres pasos adelante aún dándole la espalda.

— Tira eso.

— Confía en mí tonta. —Su voz está cerca.

— Justin…

— ¿No confías en mi? —Un silencio se hace.

— Está bien… —Susurro cansada esperando a que él haga algo.

Unas manos me voltean, haciéndome estar cerca de él, como antes. Miro alrededor, no hay nada, él sonríe al ver que he confiado en él, señala algo, es el pez, este flota muy lejos de donde estamos, yo suspiro a la vez que sonrío aliviada.

— Gracias. —Murmuro, él encoje de hombros.

— ¿Porqué? —Ríe frunciendo el ceño.

— Por no lanzármelo justo encima. —Hago una mueca de asco, él vuelve a reír, esta vez una carcajada sonora.

— Ashley no soy tan malo, se el asco que te da por eso no te lo iba a tirar encima. —Sonríe negando, yo empiezo a salir hasta el exterior del lago, siento que él me sigue. — ¿Ya te sales? 

— Sí, empiezo a tener frío.

Maldita sea, la toalla.

¿Cómo se supone que me voy a secar ahora? ¿Dónde me voy a tumbar? En la hierba estando mojada desde luego que no.

— Justin… —Volteo para verle, él está saliendo del agua, unas cuantas gotas corren por su pecho hasta perder el rumbo y caer.

— ¿Ocurre algo? —La preocupación se refleja en su rostro.

— Olvidé mi toalla. —Hago una mueca, en su cara se nota el alivio, camina hasta sus cosas y saca una toalla color gris, la envuelve por su pecho, se sienta en la orilla. —Ven. 

Dime que no vas a hacer eso porque entonces no dudaré en besarte. Maldita sea, ¿Cómo es posible que pases de ser un autentico capullo a un chico adorable en menos de unas horas?

Me siento justo en frente de él, noto como se arrastra, abre su toalla y me abraza haciéndome quedar acurrucada entre sus piernas y brazos.

Jodida perfección.

— Me gusta esta tarde. —Su respiración choca contra mi hombro poniéndome algo nerviosa.

— A mi también… —Murmuro observando el agua la cual es cristalina.

— Podríamos hacer esto más a menudo. —Dice él aferrándome más a él sintiendo más su calor.

— Sí, estaría bien. 

— Esto… Ashley… 

— ¿Sí? 

¿Sí? ¿Solo eso? Maldita tonta.

— ¿Es cierto lo que dijiste hoy ahí arriba? —Susurra, su aliento choca contra mi cuello.

— ¿El qué? —Trago saliva, siento que el corazón saldrá en cualquier momento disparado.

— ¿Te… gusto? —Murmura.

Mierda,Mierda,Mierda.

“Me gustas mucho, eres un chico algo especial, pasas de un punto a otro, a veces me tratas como la mierda en cambio otras me siento como una autentica princesa u reina. Pero en cambio nadie ha hecho que sienta algo tan intenso por alguien, sólo tú has logrado despertar algo en mi que hasta ahora nadie nunca lo había hecho. Me has hecho sentir de muchas maneras en este poco tiempo que llevo a tu lado, haces que cosas simples u tontas se vuelvan increíbles y con un gran valor cuando se trata de ti. Haces que cuando te vea con otra chica que no sea yo me entren ganas de ocultarme en alguna parte lejana del planeta, que mi corazón bombee más sangre de la habitual. Que cuando tu sonríes yo automáticamente también lo haga o simplemente me cueste respirar al sentirte tan cerca cómo es ahora.” 

— Sí, lo es. —Susurro con miedo, como amaría poderle decir todo lo que siento, pero simplemente quedaría como tonta.

— Vaya. —Un incomodo silencio se apodera de nosotros, ya van tres silencios en un mismo día pero nunca antes había sido tan incómodo.

— Sí, es raro, antes éramos… Buenos amigos, yo no creía nunca verte de otra forma que no fuera esa, pero me equivoqué. —Suspiro mirando el agua, noto una mano posarse sobre la mía a la vez que me acaricia como si yo fuera un jarrón, frágil.

— Todos creemos pensar cosas que realmente no pensamos, podemos hacer callar a nuestro cerebro, pero no a nuestro corazón. —Dice él, como si fuera un filosófico, lo cierto es que tiene mucha razón, demasiada.

— Sí, será eso. —Encojo mis hombros.

— Es tarde. —Susurra él. — Las siete, debemos volver. 

¿Las siete ya? Diablos y yo pensaba que el tiempo se había congelado.

— Si, vamos. —Levanto del suelo, coloco mi ropa, después lo miro a él.

Él muy concentrado recoge las cosas, seguramente lo he dejado pensando y quizás se está torturando la cabeza por mi culpa, pero él decidió preguntar eso así que ahí están las consecuencias.

Capitulo veinticuatro.








• Capitulo veinticuatro. – Trouble.


{Ashley}

Justin y yo salimos de la habitación, pero de inmediato ambos nos dimos cuenta de que yo sólo iba arropada por una pequeña toalla, entré a la habitación de nuevo así pudiendo cambiarme de ropa.

Agarré una camiseta algo corta color rosa palo y unos shorts blancos algo rotos junto unas sandalias blancas, desenredé mi cabello para después hacer una cola bien alta, hacia algo de calor, ya que el verano es lo que tiene.

Al salir vi que Justin ya no estaba así que claramente bajé al salón donde seguramente estaría, el muy glotón estará desesperado por comer.

— ¿Qué hay de comer? —Escucho esa voz aterciopelada muy curiosa, con ganas de ver esa escena camino hasta la cocina, allí le veo a él observando cada movimiento que una mujer de unos sesenta años hace mientras toquetea el horno.

— Pavo. —Responde la mujer mientras abre el horno, de inmediato un delicioso olor invade toda la sala haciendo que mi apetito aumente. Justin voltea, al verme sonríe y hace una mueca graciosa como queriendo decir “No he podido esperar”, río negando.

— Chicos ir ya a la mesa, el señor Jeremy os espera. —Dice la mujer, nosotros obedecemos y vamos al salón, allí Kim, Erin y Jeremy charlan, cuando estos nos ven llegar sonríen.

— Sentaos. —Ordena Jeremy, yo me siento al lado de Justin, él entre medio de Kim y por supuesto de mí.

La señora de antes trae una bandeja plateada, la deja en el centro de la mesa, seguidamente coloca una porción de pavo en cada plato.

La cena va bastante bien, charlamos mientras comemos carne de ese delicioso animal, bromean y demás, aún así Justin se ve serio, algo tajante con su familia y no me parece bien, creo que con ellos debería de ser más cercano.

Erin carraspea, Jeremy la mira sonriente a la vez que acaricia la mano de esta, ella tímida mira a su hija Kim, seguidamente a Justin y bueno, luego a mí.

— Bueno… No sé si os comentó algo Jeremy, sobre la comida digo. —Mira a Justin, después a mí, una bonita sonrisa adorna su pálido rostro.

— Sí, él me dijo que anunciarías algo importante. —Dice mientras se sirve a él mismo una copa de vino, seguidamente humedece sus labios en ese rojizo liquido.

— ¡Estoy embarazada! —Grita entusiasmada la morena sonriente, Justin deja de beber, tose, la bebida le ha traicionado.
Diría que por poco se ahoga, simplemente podría simular aun que sea un poco más su entusiasmo, ya que ella con toda su alegría ha decidido compartir eso con nosotros. La única que parece entusiasmada es Kim la cual rápidamente ha dejado su silla atrás para ir corriendo a abrazar a su madre, yo simplemente sonrío como tonta ante la incómoda situación, no sé si reír o qué.

— ¡Aw!, ¡felicidades! —Logro decir torpemente.

— Gracias bonita. —Sonríe ella, la pareja mira a Justin esperando algo por su parte, yo lo miro de reojo, pateo su pierna por debajo de la mesa intentando que reaccione de una maldita vez.

— Um, sí, felicidades. —Sonríe fingidamente hacia su padre, después Erin, la cual sonríe algo triste, quizás no esperaba esa reacción.

— ¿De cuánto estás? —Bebo de mi vaso.

— Apenas dos meses. —Dice tierna.

— Wow, ¿dos meses?

— Sí. —Sonríe ella.

— Genial. —Dice con ironía el emocionado de al lado.

Al acabar de comer ayudo a llevar los platos a la cocina lo cual Justin me regaña por ello ya que según él para eso hay gente trabajando en la casa, para hacer su trabajo, pero yo simplemente prefiero ser educada.

Siento como unas manos rodean mi cintura, enarco una de mis cejas al pensar en quien puede ser, pero la respuesta ya es más que obvia; Justin.

— ¿Qué haces? —Sonrío negando a la vez que giro para quedar cara a cara, realmente no puedo hacerme la enfadada con él, por muy fuerte que sea el daño que este haya causado en mi corazón simplemente no puedo hacerle cargar con la culpa, él es libre de hacer lo que quiera al fin y al cabo no somos nada.

— Aún no sé como disculparme. —Dice mirándome directamente a los ojos, como si tratara de taladrar mis pupilas u algo así.

— Vamos, dije que no quería hablar sobre el tema. —Ruedo los ojos, él sonríe tierno, una sonrisa que parece salir desde lo más profundo de su corazón, una sonrisa sincera.

— Está bien, tú ganas. —Alza sus manos en señal de que se rinde, yo río negando, podrá ser todo un capullo, pero el chico es demasiado tierno cuando quiere. — ¿Qué hará hoy señorita? —Pregunta él intentando parecer todo un caballero, lo que él no sabe es que más que bonito es chistoso.

— Ni idea. —Encojo mis hombros, él juguetea con una de las muchas piezas de fruta que hay en un bol color plata. — ¿Y tú?

— No lo sé. —Hace una pausa, sin dejar de juguetear. — ¿Te apetecería pasar la tarde conmigo? Sé que soy algo tonto pero simplemente reír va bien. —Río ante el comentario que él acaba de hacer.

— Umm, sí, estaría bien. —Lo miro, este me mira curioso. — No solo eres tonto, también un maldito capullo, creído, mujeriego y… —Me interrumpe dando un ligero codazo en mi pecho yo hago una mueca. — ¡Auch! Eso ha dolido. —Acaricio mi pecho justo donde él ha golpeado.

— Eres una quejica aparte de exagerada. —Me reprocha fingiendo estar molesto por lo que acabo de decir acerca de cómo es él.

— Y tú un soso.

— ¿Soso? Soy todo lo que tú quieras menos eso. —Hace una mueca mientras contiene su risa, unos bonitos hoyuelos adornan sus mejillas.

Desearía achuchar esas gordinflonas mejillas, se ven tan monas.

— Bueno, con tu familia lo eres y un buen rato. —Cruzo mis brazos más o menos quedando a la altura de mi pecho, él suspira apoyándose en una de las encimeras de la inmensa cocina.

— Ashley, no pretenderás que sea como el hijo perfecto más acabando de conocer a mi padre por primera vez en mi vida. —Su tono de voz ahora es algo serio, algo quebrado.

En cierta parte tiene razón, debería de ser más comprensiva por su parte, él acaba de conocer a su otro él, su otra mitad, su padre.

— Si tienes razón… —Suspiro pasando una mano por mi cara; maldito estrés. — Pero Erin no te hizo nada. —Me acerco a él.

— Y me alegro por ella enserio, pero aun es duro ver que tu padre tiene otra familia. —Murmura cabizbajo.

Maldita sea odio verlo así, como desearía decirle que lo amo, que me gusta y que él pudiera saber cuántas son mis ganas de besarle en estos momentos a pesar de lo de ayer.

— Eh, escucha, siempre serás su hijo. —Susurro acariciando su espalda intentando darle confianza, ánimos.

— Sí, supongo.

Un incomodo silencio se hace con la sala, esos silencios que no gusta a nadie porque son algo así como que piensas “Háblale” “Di algo” “Maldita sea no te quedes en blanco” pero tu boca no dice nada, tu cuerpo no reacciona y tu cerebro queda perdido en alguna parte.

— Bueno… —Suspira él rascando su nuca a la vez que camina hacia el jardín. — Ashley. —Voltea para verme antes de salir por la puerta. — No olvides que me reservaste la tarde exclusivamente para mí. —Guiña un ojo sonriendo y marcha.

“BUMBUMBUMBUMBUM” Siento que en cualquier momento saldrá de mi pecho, maldita sea, ¿Cómo hay momentos en los que parece que ni bombea sangre y en cambio otros en los que parece que está más vivo que nunca? Es increíble lo que este chico puede producir en mi cuerpo, sinceramente creía conocer mi cuerpo, mi forma de pensar, pero llega él y cambia todo en cuanto a eso, lo revuelve todo y lo más importante; Se lleva con él una parte de mí.

Miro el móvil, reviso algunas de mis aplicaciones, realmente tengo cosas en él que si quiera sabia que estaban, twitter, whatsapp, instagram…

Clico en “Instagram” allí veo que Justin si lo utiliza muy a menudo, realmente tiene muchas fotos en su perfil, río al ver una foto de él sin camiseta, una sonrisa tonta es lo que provoca el ver a Justin sin camiseta, genial, lo gracioso es el pensar que yo traté de excitarlo en la fiesta que tuvo lugar en su casa, en Stratford.

Observo mi perfil, es demasiado pobre, apenas tengo tres viejas fotos de cuando estaba obsesionada con mi nuevo móvil, río para mis adentros.

Me hago una foto, en ella salgo sonriendo, decido ponerla, pongo un efecto no muy cargado y la subo, a los dos minutos u así ya tengo unos 30 me gustas y un comentario, joder.

“Me gusta tu sonrisa, te ves más bonita cuando sonríes, quería que lo supieras”

Y de inmediato una avalancha de insectos invade mi estomago haciéndome sentir prácticamente en el paraíso, Justin acaba de comentar mi foto diciendo que me veía más bonita sonriendo, esto es increíble.

« No seas tan débil, él sólo te utilizó, una simple apuesta, él no siente nada, eso es lo que tú crees, eres una cría, te ilusionas por cualquier cosa, realmente juega contigo y aún así le pasas todo tipo de cosas, estúpida, no te conozco.» Parlotea mi otra yo, la que siempre reflexiona acerca de las cosas y busca un porqué a todas las acciones.

Tenía razón, el amor me llevaba a otro extremo, al de ser tonta, al de ser una tonta enamorada la cual vive en su mundo color rosa, la que no afronta la realidad. Hace apenas unas horas estaba cortándome porque pensaba que mi mundo estaba completamente destruido y lo veía todo nublado, negro, pero llega él y cambia mi forma de pensar con solo sonreírme y soltarme unas palabras bonitas.

Pero supongo que así es el amor, te vuelve estúpido y piensas que la persona de la que estás enamorada es la más perfecta del mundo y es la que da luz a tu vida cuando realmente lo único que hace es volverte tonto para que luego tu misma acabes hundida en tus más profundos y horribles pensamientos.


+


{Justin}


— Hijo, están aquí, algunos miembros de la mafia Rusa. —Dice con rabia mientras toquetea su teléfono.

— ¿Por eso estabas tan serio?

— En cierta parte era eso y en cierta parte no. —Su mirada es dura.

— ¿Qué ocurre Jeremy? —Digo preocupado, todo esto empieza realmente a ser muy preocupante, me asusta verlo tan serio, no lo había visto así desde que llegué.

— Justin… Quieren hacerte daño a ti y a los que quieres, te quieren joder porque tú en su día les engañaste. —Hace una pausa. — Sé que ni tu sabias que los estafaste pero te utilizaron, a quien compraste droga te jugó una mala pasada, muy mala. —Explica.

— Dime que Ashley está a salvo.

— No Justin, si la trajiste aquí es para que la podamos proteger, en ningún sitio está a salvo, nadie de los quien tu quieres está a salvo hijo. —Susurra.

— ¿Pero algo querrán no? —Escupo, realmente esto empieza a alterarme, demasiado, esos hijos de puta no la tocarán.

— No lo sé… Sólo quieren que pagues por lo que has hecho, a parte ellos me tienen como su peor enemigo, eso afecta mucho más.

— Cabrones, los mataré.

— Lo haremos, pero debemos ir con ojo, están cerca, no sabemos como son y no son para nada tontos. —Habla bajo, como si alguien nos pudiera escuchar.

Yo sólo sé que quien la toqué morirá en el intento.

viernes, 16 de agosto de 2013

Capitulo veintitrés.









• Capitulo veintitrés. – Pain.

Debería de estar acostumbrada a ser más fuerte, después de todo lo que he pasado no sé cómo sin más dejo que el temor me venza. Quizás la presión es mucha, el nudo en el pecho, esas ganas de gritarle al mundo que no estás bien, de decirles a todos aquellos que te ven sonreír que no siempre es real, que no siempre estoy feliz y que sobretodo no soy lo que aparento se
r; fuerte.

— No tendrías que haber hecho eso Ashley, dime tú qué hubiese pasado si Erin no hubiera entrado en ese preciso instante. —Me reprocha Jeremy, su mirada es fría, se le nota lo muy preocupado que está y lo mucho que siente el que yo haya hecho eso.

— Lo sé, sólo… —Suspiro, cierro los ojos, vamos, por muy jodida que esté no tengo que perjudicar la vida de los demás. — Lo siento.

Él deja ver sus dientes, está sonriendo, no lo ha dicho pero con esa sonrisa y mirada de preocupación ya basta para saber que quiere decirme; Todo está bien.

Jeremy es un hombre noble, sobretodo familiar, y si alguien de su entorno está mal él se encarga rápidamente de solucionarlo ya sea dando consejos o echando un cable como sea. Agradezco su “ayuda”, realmente que alguien en estos momentos me trate así es de agradecer, porque realmente no me he llegado a sentir bien desde que marché de Stratford. Sólo creía estar bien cuando llegué a Florencia, pero realmente no lo estaba, son paranoias que tú misma te haces cuando supuestamente estás enamorada, películas que tu subconsciente crea.

— Sólo… No entiendo porqué lo hiciste. —Juguetea con un bolígrafo, pulsa el botoncito de este haciendo “click” varias veces.

— Cosas del pasado, ya sabes, hacen que se van pero realmente se refugian por ahí adentro. —Señalo mi pecho, él asiente seriamente.

— ¿Aún sigue durmiendo Justin? —Yo asiento, recuerdo exactamente el momento en el que esa rubia de gran trasero rodeaba su cintura, el momento en el que por poco las paredes se caen a causa del sexo que estos estaban teniendo. — Vaya, que raro, normalmente no duerme tanto, es de sueño ligero. —Ríe, hace una graciosa mueca.

— Debe de estar muy cansado el chico. —Una sonrisa amarga adorna mi rostro haciéndome parecer de lo más rara e bipolar, Jeremy frunce el ceño esperando alguna que otra respuesta, pero sinceramente no tengo porqué soltar nada, de eso ya se encargará su querido hijo.

— Si me disculpas Ashley, tengo que hacer unas llamadas. —Saca un móvil de entre su americana color gris, lo muestra.

— Sí claro, no hay problema. —Sonrío levantándome de esos acolchados sillones, camino hacia la puerta que da al inmenso y perfecto jardín de película.

El olor a césped mojado inunda mis fosas nasales junto a otro olor, el de los arboles. Me siento en el césped aún no dándole importancia a el agua, me gusta salir aquí a meditar, realmente reflexionar aquí es tan perfecto. Las ideas se vuelven más claras, las preocupaciones logran esfumarse en cierta parte y eso es magnífico.

La venda que está sobre mi muñeca izquierda empieza a hacer estorbo, el calor hace que esta me incomode, los cortes me escuecen, todo es tan desagradable…

— ¡Cuidado! —Grita una voz grave pero adolescente, abro los ojos, allí veo parado a un chico de bastante buen ver, ojos azules verdosos, muy intensos, estos me miran con sorpresa.

— Lo siento. —Se disculpa el apuesto.

— No ha pasado nada. —Frunzo el ceño, medio sonrío.

— Pero si yo no hubiese avisado te la comes. —Gruñe un chico de mismo aspecto que el que me observa, al parecer gemelos.

— Wow, ¿cuál de vosotros es el malo? —Río, realmente en las películas las cuales salen gemelos uno de los dos es el fiel aliado de Satanás y el otro simplemente es todo un ángel caído del cielo.

— ¿Malo? Por dios, aquí todos tenemos algo oscuro, incluso tú si estás aquí. —Reprocha el chico que por poco acaba sobre mí.

— Bah, Zac. —Extiende la mano el más agradable. — Él es Nelson, olvida todo lo que pueda llegar a decir, es un descerebrado. —Ríe palmeando su espalda, este se queja.

— Ashley Johnson. —Me presento, acepto la mano de Zac, el chico agradable, en cambio quien había captado mi atención era todo un borde.

— Ah, supongo que eres la amiga de Bieber. —Dice el gruñón.

— Sí bueno, se supone. —Digo no muy segura, realmente ya no sé ni si él merece mi amistad.

+

{Justin}


Pasamos toda la mañana entrenando en el gimnasio de la casa, boxeo, armas en lo más alejado del jardín y demás, Jeremy estaba muy serio, incluso algo furioso y sólo conmigo lo más patético por su parte es el no decirme que tan así lo tenía.

Los chicos pelean entre ellos, yo me uno.

Ataco a Ryan golpeando su mandíbula, este ríe y va directo hacia mi estomago, lo que él no espera es que yo pare el golpe y lo que él me iba a dar lo acabe recibiendo por supuesto él mismo.

— Nenaza. —Murmuro, él lo escucha y ríe entre dientes.

— No dirás lo mismo el próximo día que patee tus huevos maricón. —Escupe.

— Callaos. —Ordena Zac sentándose en el suelo, yo hago lo mismo, puede que sea fuerte, pero el cansancio no me lo quita nadie.

— A sus órdenes. —Me burlo, él rueda los ojos.

— A sí que hay nueva chica en la casa ¿eh Bieber? —Dice el mismo.

— ¿Nueva? —Me paro a pensar. — ¿Ashley? —Digo, ellos asienten, Ryan nos mira confundidos.

— Eyeyeyey… Esperad, ¿Quién? —Dice él.

— Ashley, la “amiguita” de Justin. —Hace comillas con sus dedos Zac, yo ruedo los ojos.

— Te la has tirado fijo. —Asegura Ryan.

— No, ella sólo es una amiga, cuando éramos críos éramos mejores amigos, como hermanos y bueno, ella es como mi hermana. —Explico, los chicos sonríen cómplices.

— Decirme que está buena. —Dirige una mirada divertida a los gemelos, Zac va a hablar pero Nelson se adelanta, como siempre.

— Lo está. —Hace una pausa. — Mucho. —Sonríe divertido, yo lo fulmino con la mirada, que no quiera tener nada con ella por el peligro que pueda correr no significa que no me guste.

— Quiero conocerla, ya. —Dice Ryan.

— No, no la conocerás. —Digo tajante, ellos me miran confundidos, Zac mueve sus cejas.

— ¿Celoso? ¿No quieres que te la quiten? —Ríe él.

— No, a mi me da igual los líos que tenga, pero no con vosotros. —Advierto apuntándoles con el dedo.

— Sólo un celoso actuaría así. —Hace una pausa Ryan. — Y si está celoso es que le gusta. —Ríe.

— No me gusta, no soy de enamorarme yo nunca me he enamorado, sólo tengo sexo.

— Ya, pues eso precisamente que sientes no explica lo que sueles hacer. —Salta Nelson.

— ¿Si me gustara me hubiese follado a Michelle ayer? —Presumo, ellos boquiabiertos me observan, río.

— Eres un putón. —Murmura Nelson, yo lo dejo estar.

— Sólo os aclaro con eso que no voy por nadie. —Suspiro levantándome del suelo.

— Pues entonces deja que al menos me la presenten. —Insiste Ryan también levantándose.

— No insistas.

— Vamos…

— No y punto.

— ¿Qué función tiene ella aquí? En la casa. —Pregunta Nelson.

— Nada, sólo la traje por seguridad, ¿porqué?

— No, nada, sólo me pareció verle alguna parte del brazo vendada, supuse que sería de alguna pelea, pero debí equivocarme. —Hace una mueca, yo lo miro curioso esperando saber más.

— ¿Vendado? —Pregunto incrédulo.

— Sí, ¿tan raro es?

— Viniendo de ella es algo raro, puede que se haya caído o algo así. —Digo sin más, lo cierto es que el pensar en eso ya me preocupa y joder, no quiero preocuparme por alguien del que no tengo porque hacerlo. — ¿Sabéis que le ocurría a Jeremy? Parecía cabreado, al menos conmigo.

— Tendrá un mal día, eso es todo. —Suspira Ryan.

Camino de vuelta a casa, necesito encontrar a Ashley simplemente saber que está bien, no me parece que ella esté herida, realmente eso ya me preocupa así que no puedo pensar en si algo grave le pasara.

Busco en el salón, la cocina, incluso el lavabo sin aún plantearme el que ella esté en su habitación, eso es raro, ella nunca suele estar de día en su habitación y maldita sea me preocupa.

“Toc,toc” golpeo dos veces su puerta esperando oír un “adelante” o un simple “pasa” pero nada. Sin importarme el que ella pueda estar cambiándose de ropa o simplemente desnuda paso.

El ruido del agua caer retumba en la habitación, ella está en la ducha, su habitación es una de las pocas que consta de baño, supongo que es como es la “invitada” se la cedieron a ella y no a mí.

Pasan unos minutos, yo jugueteo con las sabanas de su cama, me siento en el filo de esta a esperar que ella salga, el tan relajante ruido deja de sonar, la puerta se abre y ahí está ella, con una pequeña toalla color blanco envolviendo su delicado cuerpo. Gotas de agua caen sobre sus desnudos hombros haciendo todo un recorrido hasta llegar al nacimiento de sus pechos y así perderse.

Su cara se vuelve entre algo de vergüenza, sorpresa y enfado al verme, rápidamente aprieta más esa minúscula toalla contra su pecho haciendo que estos se marquen aún más.

Carraspeo a la vez que salgo de su cama, camino hacia ella, intento visualizar esa venda, pero ni rastro, debe de haberla retirado al ducharse como es muy normal.

— ¿Qué demonios haces aquí? —Grita con enfado ella al lograr reaccionar.

— Sólo quería verte, ¿acaso no puedo? —Resoplo, ella niega, unas pequeñas arrugas adornan su frente, adoro cuando se ve tan ella, tan refunfuñona.

— ¿Y qué ocurre si yo no quiero verte?

— ¿No quieres? —Digo algo sorprendido.

— No, ahora ahí está la puerta. —La señala sin dejar de sostener su toalla con miedo de que esta la traicione.

— Sé muy bien donde está, pero no me pienso ir. —Ella frunce el ceño, yo intento contener la risa, se ve tan divertida y adorable enfadada.

— ¿No pretenderás que me cambie en tus narices no?

— Podrías, yo no me negaría a eso, tenlo por seguro. —Admito, ella golpea mi pecho haciendo que me aparte, camina hasta su cama y se sienta, esperando a que yo deje la habitación, pero realmente está muy equivocada.

— ¿Qué pasa contigo? —Dice molesta.

— ¿Conmigo? Estoy como siempre. —Frunzo el ceño confuso.

— No, de eso nada, ahora aún eres más repugnante. —Sujeta con más firmeza su toalla al yo acercarme a ella, me arrodillo, ella acomoda uno de los mechones que caen sobre su rostro tas la oreja, diviso unos arañazos bastante profundos en sus muñecas, un escalofrío recorre todo mi cuerpo.

Podrían ser varias opciones, pero siempre lo peor viene a mi mente. Ella es fuerte y por supuesto no será lo que creo que es, eso sólo lo hace gente débil y niñitas con complejo u algo así, así que por completo queda descartada esa opción.

— Que es eso. —Señalo su muñeca, ella rápidamente dobla su brazo escondiendo los terribles arañazos.

— Nada que justamente a ti te importe.

— Me preocupo por ti. —Agarro su brazo haciendo que esta me muestre los cortes.

— ¿Aún no te enteraste Bieber? —Sonríe amargamente negando con la cabeza, yo frunzo el ceño muy confuso.

— ¿Qué ha pasado Ashley? —Digo preocupado, esto empieza a darme algo de miedo, joder.

— Claro, estabas muy ocupado con la rubia como para enterarte ¿cierto? —Vuelve a sonreír de esa forma que destruye por completo algo de mí.

¿Cómo ella sabe eso? Joder, no me hace ni puta gracia, todo parece un maldito juego, sus preguntas con sarcasmo y sus respuestas.

No debo de sentirme mal joder, ella no es nada mío ni yo de ella, ambos estamos en el derecho de hacer lo que queramos sin un “pero” o “no” del otro.

— ¿Cómo sabes eso? —El temor se apodera de mí.

— Por dios —Hace una pausa, su mirada es fría, diría que me puedo congelas si sigo mirando sus ojos. — Estás en la habitación de al lado.

— Dime de una puta vez como te has hecho eso Ashley. —Me altero, la sangre empieza a correr demasiado rápido por mis venas, siento que en cualquier momento me explotarán.

— ¿Ahora te interesa?

— ¿Quién coño crees que soy? ¡Tengo corazón maldita sea! —Grito, la furia me domina al cada vez estar más cierto en lo que pensaba; ella misma se ha hecho esos jodidos cortes.

— ¿Qué quieres que haga? Llevo mucho tiempo con esta mierda encima, no sé como librarme de esto joder, mi vida es una completa basura desde el segundo cero. —Dice gritando al borde del llanto.

— ¿Pero por qué haces eso? No soluciona nada. —Acaricio su brazo lentamente, sus heridas, sus cortes.

— No ha sido la primera vez, en primaria lo hacía. —Trago saliva, pues la sequedad se apodera totalmente de mi garganta haciendo que hasta la saliva se vuelva espesa.

“BUM” y como una bomba eso impacta contra mi corazón haciendo que me sienta más mal de lo que antes ya me sentía porque maldita sea por mucho que logre intentar convencer a mi corazón de que no me gusta es imposible. Cuando ayer me follaba a Michelle por unos momentos me imaginé a Ashley y maldita sea, puede que sea asqueroso o lo que sea, pero esta terrible sensación me está matando por momentos y es horrible el sentirse así, de esta forma.

— Tú eres fuerte. —Murmuro acariciando lentamente sus heridas, la miro a los ojos, los que antes estaban llenos de rabia ahora son más de tristeza, ¿Por qué me siento tan mal tratándose de ella?

— No lo soy, eso es lo que todos creéis. —Sonríe triste apartando mi mano de ella. — Y lo que más daño me hace en estos momentos es ver cómo te follas a una cualquiera en mis narices, porque no lo vi pero prácticamente lo presencié. —Dice con apenas un hilo de voz, eso hace que mi corazón se encoja pero a la vez bombee más sangre de lo habitual al pensar que ella siente algo por muy pequeño que sea ese sentimiento.

— ¿Cómo? —Digo incrédulo sin aún creer lo que ella acaba de decir.

— Es una tortura ver eso ¿sabes? Porque yo no quiero admitir esto, es más es jodidamente repugnante el pensar que hace prácticamente unos años te veía como un hermano y ahora otro tipo de sentimientos se han despertado. —Ríe llorando.

— Ashley…

— No, yo ya sé que tu no sientes lo que yo, eso no es lo que más me duele, lo que más daño me hace es que me trates de esa forma, como una mierda. —Susurra llorando, necesito abrazarla y decirle que todo es mentira que la quiero y que nada fue una apuesta que todo fue real, pero es imposible, todo está bien de este modo, sé que si se enteran de que tengo algo con ella no dudarán en matarla y joder, no.

— Lo siento, pero… Es que esto es mejor así. —Murmuro sentándome a su lado.

— Lo sé, lo entiendo sólo quiero que sepas lo que me molesta eso. —Sus ojos se cruzan con los míos.

— Lo cierto es que ayer me dejaste caliente y tuve que calmar mis ganas de semanas sin hacer nada con esa puta. —Río intentando sacarle una de esas bonitas sonrisas que sólo ella sabe crear.

— ¿Te puse? —Una risita escapa de entre sus labios, eso en cierta forma me hace sentir bien.

— Sí, pero es que fuiste mala. —Hago un puchero ella ríe, yo seco sus lagrimas.

— Parte del papel. —Encoje sus hombros, yo enarco una ceja, la miro divertido.

— ¿Realmente fue todo papel o sólo algo?

— Bueno, no lo sé. —Hace una mueca. — Dejémoslo con que era teatro. —Sonríe de lado, yo niego riendo.

— Lo siento. —Me disculpo mirándola fijamente a esos cristalinos ojos.

— Dejémoslo ¿Si?

— Vale, ¿bajamos a comer? La comida está ya lista creo y Erin tiene algo importante que decir, no quiero perderme eso. —Estiro la mano para que ella se agarre y así poder levantarla de la cama, así hace, con un ágil movimiento ya está arriba.

Capitulo veintidós.








• Capitulo veintidós. - ¿Are you kidding me?

{Ashley}

Describiría la tarde de ayer algo así como aburrida y relajante, sin ningún tipo de problema con el que lidiar, la pasé curioseando por el jardín, explorando cada remoto lugar hasta que se hizo tarde y el cansancio se apoderó de mí por completo.

Ahora mismo me encuentro de camino con el ojimiel don perfecto hacia la agencia, él parece calmado incluso me atrevería a decir que se ve feliz.

Las luces del semáforo brillan con ese intenso color rojo. Miro a Justin ya que él acaba de cruzar aún el trasto prohibiéndoselo.

— Estaba rojo. —Murmuro, lo miro de reojo, él ríe entre dientes,- por dios, como odio que haga eso-.
— Estaba, ya no, lo pasé. —Dice tranquilamente mientras busca algo en la guantera. 

Cuando logra encontrar lo que buscaba me doy cuenta de que es un paquete de tabaco, con sus dientes se deshace del plástico que lo envuelve, mientras con una de sus manos saca un cigarro, lo coloca entre sus perfectos labios, vuelve a dejar la caja donde antes, entonces me mira y sonríe.

— ¿Qué? —Pregunto sobresaltada, -me acaba de pillar babeando, genial-.
— Las babas. —Simula limpiármelas con una de sus manos la cual huele a tabaco y a perfume varonil.
— Yo creía que babear era lo que tú hacías ayer mientras me tomaban las fotos. —Enarco una de mis cejas divertida, él rueda los ojos, aguanta su risa, unos bonitos hoyuelos en sus mejillas lo delatan. — ¿Así que no me equivoco cierto?
— Bueno, ya veré que harás tú cuando me veas así. —Me mira por unos segundos antes de volver a fijar su vista en la carretera.
— ¿Cómo? Ya, bueno, no des por hecho que me vas a tener en tu cama. —Hago una mueca algo chistosa, él frunce el ceño, me mira.
— Eres tonta. —Ríe descontrolado. — No me refería a eso, ¿tanto deseas acabar en mi cama nena? —Ríe aún más, yo me avergüenzo, -maldita sea, soy tan idiota.- — Lo digo porque Roxanne insistió en hacernos una sesión a los dos. 
— ¿A los dos? —Exclamo histérica.
— Sí, juntos. —Humedece sus labios a la vez que saca las llaves del coche.

Empiezo a pensar que él sufre algún tipo de retraso u más bien problema mental no tan allá, quizás él realmente sufre de Bipolaridad, debería tratarlo seriamente, creo que es muy preocupante.

Salgo del coche sin esperar que como siempre él abra mi puerta, camino sin esperarle, al entrar Trevor, el asistente de Kim nos saluda, seguidamente nos da paso para ir a la planta 2 la cual ahí estará Roxanne seguramente muy emocionada por el trabajo que hará hoy, lástima que yo no lo esté tanto, maldita tortura.

— ¡Ashley! —Grita emocionada la pelirroja de aspecto adolescente mientras se dirige a abrazarme.
— ¿Cómo estás? —Sonrío.
— Bien, ¿estás preparada cielo? —Muerde su labio impaciente, mira a Justin y mueve sus cejas, yo ruedo los ojos –por dios por qué diablos tiene la gente que pensar tan mal sobre nosotros-.
— Sí, ¿voy a donde el otro día? —Pregunto deseando salir de esta terrible situación. 
— Sí, tu Justin hacia allí. —Señala una puerta color negro, él camina hacia allí.

+

— Os expliqué cómo teníais que posar, maldita sea, meteros en el papel, por un momento dejar a un lado la realidad. —Hace una leve pausa. — ¿Es tan difícil simular que os gustáis? —Rueda los ojos ya cansada.
— Es que… —Murmuro, ella me fulmina con la mirada, camina apresurada hasta nosotros coloca a Justin muy cerca de mí tanto que puedo notar como su pecho se mueve al compás de su respiración chocando contra mi desnuda espalda.
— Hacer que os queréis, como si os queréis besar, sólo seducir a la cámara. 

Sinceramente he de hacerlo bien, debe de darme igual Justin, tengo que pensar que él es un chico más, un modelo o algo por el estilo. No puedo desaprovechar esta oportunidad, si no hago lo que piden no tardarán en echarme a la calle y por supuesto no pienso desaprovechar esto por él.

Lo miro divertida, rápidamente agarro una de sus manos y la coloco en mi cintura, noto como él me mira sorprendido, sonrío negando, él tiene toda su atención en mí, veo como Roxanne me mira satisfecha, yo aún para mejorar esa foto miro a Justin coqueta, seduciéndolo. 

Hacemos unas 30 fotos u así, hasta que es algo tarde, volvemos a los “camerinos” para volver a ser como antes, sencillos, normales.

De camino en el coche Justin no me ha mirado ni un segundo, sólo daba golpecitos al volante, como si estuviese nervioso o le incomodara mi presencia cosa que resulta algo gracioso.

— ¿Te ha comido la lengua el gato? —Digo interrumpiendo ese incomodo silencio mientras salgo del coche.
— Es que acaba de pasar algo realmente raro. —Hace una mueca graciosa, eso hace que ría.
— ¿Qué te sorprende tanto Bieber? 
— No pensaba que fueras tan… Así. —Murmura. 
— ¿Así? —Río.
— No tenía ni la menor idea de que se te diese tan bien… Coquetear. —Una leve sonrisa escapa de entre sus carnosos labios.
— Vaya, he dejado a Justin Bieber sin palabras. —Río, -realmente es gracioso el pensar que haya conseguido eso, se ve tan cómico, está atontado-.
— Te lo tomaste muy enserio. —Reprocha.
— Sí bueno, no quiero perder esta oportunidad, no creas que lo hice porque lo sentía. –bueno quizás si lo hice, quizás siento demasiado por el capullo rompe corazones/bragas-.
— Eso está bien. —Desvía su mirada hasta la puerta, clava sus llaves en la cerradura hasta esta hacer un “clack” y así abrir.

Camino hasta la cocina, una vez allí abro la nevera, me sirvo un zumo de naranja, la verdad es que tengo sed.

Al acabar esa acida bebida subo al dormitorio, no tengo pensado salir, así que me deshago de esta incomoda ropa para ponerme una camiseta básica de tirantes rosa junto a unos cómodos shorts de chándal. Al acabar toda esa rutina decido llamar a la abuela, realmente hace días que no tengo el placer de hablar con ella y ya la echo mucho de menos, necesito sus consejos, necesito saber que piensa ella sobre este tonto y no correspondido amor.

Pip…Pip…Pip…

“¿Sí?” Responde la dulce e inconfundible voz de Nanny.
“Abuela, soy yo, Ashley” 
“¡Cielo! ¿Qué tal estás?” Su voz suena acatarrada.
“Bueno, bien, ¿y tú? Suenas como acatarrada.” Digo mientras guardo la ropa que antes me he quitado.
“Sí, bueno, el tiempo aquí desde que te fuiste es algo malo” Suspira, por unos segundos se hace un silencio, decido interrumpirlo.
“Abuela esto sonará ridículo pero me siento rara conmigo misma y no logro saber qué es lo que realmente sucede conmigo.” Camino hacia la cama, una vez allí me dejo caer.
“¿Qué sucede?” Noto un cierto aire de preocupación en su voz.
“Es Justin, me hace sentir rara” Río nerviosa sin saber porqué.
“Uhhh… Cuéntame” Ríe.
“Resulta que estos últimos días me hizo sentir especial, como una reina u algo así, pero…”
“¿Pero?” Es una impaciente.
“Bueno, nos besamos, pero no es la primera vez allí en Canadá ya ocurrió eso.” Aclaro, noto un “Oh” salir de su boca, está sorprendida.
“Es broma.” 
“No lo es” Digo.
“¿Entonces? ¿Qué hay de malo cielo?”
“Todo fue una estúpida jugarreta por su parte y esos sentimientos raros que tenía por él me traicionaron pateándome el corazón.” Digo con un hilo de voz al recordar ese preciso momento.
“Vaya… Lo cierto es que es raro él podrá ser todo lo egocéntrico u mujeriego que quieras, pero no es mala persona Ashley.” 
“Lo sé, yo pensaba como tú hasta que ocurrió eso que lo cambió todo.”
“Quizás él está confundido” 
“Oh, no, él me explico que fue una apuesta con sus colegas antes de venir a Italia.” Un pinchazo en el corazón, mierda.
“¿Y tú? ¿Cómo lo tomaste? 
“Simplemente no le hablé por unos días hasta que por obligación tuve que hacerlo, realmente es una jodida mierda Nanny.” Resoplo, paso una mano por la cara, maldita presión.
“Esa boca.” Me regaña.
“Lo siento” Río.
“¿Bueno y que sientes exactamente?”
“No lo sé, es como si él me hiciera sentir especial con nada que hace, simplemente cuando él sonríe siento una inmensa felicidad, o cuando él está muy cerca, cómo un zoológico en mi interior.” Digo pensando en todo lo sucedido estos últimos días, instantáneamente sonrío.
“Vaya enamorada tenemos aquí” Ríe tierna.
“No estoy enamorada…” 
“No te lo crees ni tú cielo, créeme, sé lo que se siente, es lo que sentía con tu abuelo, y es algo precioso el enamorase.” 
“No lo es, duele tanto… Esas palabras… “No siento nada, sólo fue una apuesta” dios mío abuela me parte el corazón pensar en lo que sucedió.” 
“Cariño, me gustaría saber más pero voy al taller de cocina con Pattie, ambas nos hemos apuntado, quiero saber hacerte unos ricos cupcakes cuando estés de vuelta, no dudes en seguir a tu corazón, tus sentimientos, te quiero cielo.”
“Te quiero abuela.” 

Cuelgo el teléfono pensando en todo lo que ella me acaba de decir, realmente no sé si tiene razón… Es algo tan raro… Con Andy sentía algo parecido pero no tan extremo, esto es como el triple.

+

Unas risitas y ruidos molestos me despiertan, vaya, me quedé dormida mientras pensaba, tan típico en mí.

Me levanto de la cama, camino hacia la puerta, una vez allí la entreabro para ver el porqué de tanto alboroto.

Se sienten pasos cada vez más cerca mientras acompañan unas risitas algo traviesas diría.

Miro entre la pequeña obertura de la puerta, me siento como una espía o algo así, agente Johnson en su puesto. Río tontamente al ver lo tonta que llego a ser pensando cosas tan estúpidas como esa.

Unos pantalones y unas bambas muy familiares aparecen enfrente el pasillo, es Justin, ríe divertido o más bien coqueto, observo que hace, realmente está completamente loco.

Para en seco en el centro del pasillo haciendo que pueda tener una perfecta visión; Justin y una rubia.

Él la carga en brazos, esta enrosca las piernas en la cintura de Justin, él planta sus manos en el gran culo de la rubia apretándolo, está gime al notar el contacto de este junto a ella, ríen traviesos, al momento ambos se abalanzan y juegan con sus lenguas, se apoyan en la pared pero rápidamente entran en la habitación de al lado; la de Justin.

“Crack,crack,crack.” Ahora está totalmente roto, y no hay forma de arreglarlo, no hay cosa más odiosa y irritante que ver al chico del que estás enamorada, besarse con otra más cuando sabes que no serán simples besos.

Sí, estoy enamorada, ya no puedo luchar más contra mi corazón, él siempre acaba ganando, mi mente dice una cosa, él otra, y sinceramente es más listo mi órgano.

No me he llegado a sentir nunca antes de esta forma, tan dolorida, como si me hubiesen pegado una brutal paliza, la diferencia es que la paliza me la acaban de dar en el corazón, y creo que eso es aún más doloroso.

Mis mejillas arden, mi pecho también la sangre corretea por mis venas a 100 por hora, mi garganta se seca, a penas el aire puede circular correctamente, empiezo a asustarme, a pensar en lo peor.

Me dejo caer en el frío suelo, no aguanto más, esto es incontrolable; las lágrimas empiezan a brotar recorriendo cada parte de mi rostro.

Fuertes golpes provienen de la otra habitación mientras gemidos es lo único que se escucha en mi habitación aparte de mis fuertes sollozos.

Creo que no voy a poder más, soy fuerte, lo sé, yo misma superé muchas cosas, pero las cosas nunca se van, quedan acumuladas en algún lugar remoto del pecho o más bien corazón hasta que no puedes acumular más, entonces explotas como si fueras una bomba y te da igual todo.

Camino hasta el tocador, allí me desahogo, pego un puñetazo al espejo haciendo que este salte en mil pedazos, cuando he dejado mis fuerzas en él me agacho así agarrando uno de los cristales que están esparcidos por toda la habitación.

Sé que prometí no volver a hacerlo, maldita sea, sé que esto es de cobardes, pero simplemente esto me puede, me puede todo lo que he llegado a pasar al largo de estos espantosos años; Lo que sufrí en primaria, lo de mis padres y lo muy mala suerte que tengo con el amor, maldita sea, esto es una pesadilla de la que espero poder despertar cuanto antes.

Todo llega a su fin y mis fuerzas y paciencia ya han llegado.

Primer corte, segundo, tercero, la sangre empieza a brotar.